Nuestra Señora del Remolino
Nuestra Señora del Remolino

Nuestra Señora del Remolino
Plaza de German Ortega 1
28710 El Molar

 

 

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La Advocación: Virgen “del Remolino”

 

Casi todas las Advocaciones marianas de la Comunidad de Madrid Tienen en sus orígenes un halo misterioso y ciertos toques de leyenda que fueron impregnadas por la profunda devoción que el pueblo ha tenido siempre por la Madre de Dios.

 

Estas “mariofanías, o manifestaciones de María, obedecen en la mayoría de las ocasiones a un esquema tipificado: la imagen de la Virgen que debió de existir en el pueblo hubo de ser escondida durante la invasión árabe, posteriormente, tras la reconquista, se aparece la talla de la virgen a un pastor o grupos de pastores del pueblo que andan por la zona y en el lugar en que la imagen se aparece se levanta un santuario…

 

Se ignora la fecha del encuentro, aunque debió ocurrir en la Alta Edad Media, y fue así: estaban un día soleado algunas gentes de El Molar, campesinos y pastores, labrando y pastoreando sus ganados junto al Río Jarama. El calor era tan intenso que se acercaron al río para refrescarse y reponer sus fuerzas con un frugal almuerzo. En ese momento, la luminosidad del día se transformó en oscuridad, formándose ante ellos un gran remolino que les impedía la visión por los trozos de piedrecitas y polvo que levantaba la furia del viento, pudieron buscar refugio tumbados detrás de unas matas, aquella tromba parecía querer sacar la tierra, que se levantaba hacia el cielo con verticidad inusitada. Ellos, con los ojos cerrados por la polvareda, esperaban pegados al suelo el paso del ciclón. Cuando al fin el viento se calmó, se incorporaron y miraron en derredor, antes de levantarse. El paisaje había cambiado por completo, hubiera parecido a todos devastado, pero más a las personas familiarizadas con él: plantas arrancadas, ramas desgajadas, algunas herramientas y ellos mismos medio enterrados... Pero, al limpiarse los ojos y en esa mirada panorámica y aturdida, alguien vio entre las matas brillar algo. Fijó los ojos y descubrió una talla a medio desenterrar. Se acercaron todos ellos y comprobaron que era una imagen de la Virgen. Algunos corrieron hasta el pueblo para dar cuenta del suceso y, puesto que su aparición ante aquellas gentes fue debida a ese “maravilloso Remolino” de viento, rápidamente los lugareños le atribuyeron esa advocación que ha durado hasta nuestros días.

 

Así se descubrió la Virgen del Remolino, que acaso sea alguna virgen anterior a la invasión islámica, y enterrada por temor cuando los mahometanos ocuparon la zona.

 

 

 

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